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lunes, 28 de noviembre de 2011

El Barça asume el reto de ganar más que nunca esta Liga



Un Madrid lanzado, todas las encuestas en contra... un desafío que solo está a la altura de los mejores. El Barça asumió la derrota en Getafe como un estímulo

El tropiezo del Barça en Getafe estalló como una bomba en la Liga. Combinado con el inapelable triunfo del Real Madrid en el derbi frente al Atlético de Madrid, sirvió para que algunos adjudicaran el título al Real de manera inmediata. Obviando que restan por disputarse dos tercios del campeonato, con los dos enfrentamientos directos incluidos.
Para un equipo acostumbrado a ganarlo casi todo en los cuatro últimos años, a doblegar a los más formidables rivales, el 1-0 de Getafe fue como una bofetada. Ayer, en la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí, las opiniones y las encuestas que rápidamente empezaron a circular dando al Barça como sentenciado, se interpretaron casi como un insulto a la capacidad competitiva y a la calidad de la plantilla.
“Nos levantaremos y saldremos adelante. Aún queda mucha Liga”, sentenciaba Josep Guardiola antes de tomar el avión de regreso a Barcelona. Fue Dani Alves quien transmitió el sentir de la plantilla al final de la sesión de recuperación. “El reto es apasionante y eso nos fascina”, afirmaba el brasileño tras reconocer que habían mantenido una breve reunión en el vestuario de la que se negó a explicar el contenido.
Aún así, de las palabras de Alves se desprendía claramente el mensaje que emana del `Pep team¿. Para empezar, la plantilla asumió sus deficiencias en este arranque de Liga, especialmente cuando ha jugado lejos del Camp Nou. Mientras que en casa ha funcionado como un reloj, en los desplazamientos se ha dejado la mitad de los puntos en juego.

También reconoce ciertos déficits de atención en las jugadas a balón parado que ha pagado muy caro, más aún cuando se combinaron con cierta dosis de mala fortuna en forma de un nuevo remate a los postes, el noveno en el campeonato 2011-12.
Pero eso no puede servir de excusa para un equipo que ha sido capaz de ganar doce de quince títulos y que es consciente de que a estas alturas de curso suma entre cuatro y seis puntos menos que en los tres anteriores ejercicios. Es indudable que ha bajado el pistón en determinados momentos.
Esto no implica una rendición blaugrana. Josep Guardiola ha intentado apelar al espíritu ganador de sus jugadores. ¿Qué les queda por ganar a un grupo que en tres años acumula dos Champions, tres Ligas, un Mundial de Clubs, dos Supercopas de Europa...? Nada, pensarán algunos. O todo, si su orgullo no encaja que se reaviven los discursos que abonan un cambio de ciclo en favor del Real Madrid de José Mourinho.
De esta manera, el clásico del 10 de diciembre en el Santiago Bernabéu ha adquirido más trascendencia que nunca. En primer lugar, porque el Barça necesita esos tres puntos para recortar distancias. Pero también, para demostrar que su hegemonía en el fútbol europeo permanece intacta justo antes de partir a Japón a por el tercer título del curso, el Mundial de Clubs. Un reto que solo está a la altura, de los mejores. Los jugadores, tras reunirse ayer con Guardiola, asumen el reto un día después de la derrota en Getafe tras 27 partidos sin perder y con mucha Liga por delante.

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