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domingo, 4 de diciembre de 2011

la quinta de españa

La historia ha querido que Rafael Nadal Parera fuera el jugador que pusiera el broche a la final de la Copa Davis 2011 y diera a España la quinta Ensaladera de su historia. El balear, el rey de la tierra batida, el ídolo de la afición española, el espejo en el que se miran los pequeños y que valoran los mayores, la macedonia de trabajo, humildad y compromiso de una 'Armada' que lidera y que sigue aupando el deporte español a lo más alto del panorama internacional.
Rafa Nadal fue el abanderado de la final de la Copa Davis del año 2000 que España debutó en el Palau Sant Jordi. Aquel chaval de 14 años veía con admiración como los Albert CostaJuan Carlos FerreroAlex Corretja y Joan Balcells entraban en la historia al ganar por primera vez esta competición. Lo que el benjamín del grupo no sabía, es que el destino le tenía reservado un lugar para la gloria en esta competición. Con el Estadio Olímpico de La Cartuja como testigo, el mismo escenario en el que hace siete años mantearan a su ídolo y buen amigo Carlos Moyà, Rafa ha dado a España la quinta Copa Davis de su historia al doblegar a Juan Martín del Potro por un marcador global de 1-6, 6-4, 6-1 y 7-6(0) tras cuatro horas y ocho minutos de juego en el cuarto y definitivo punto. Las siete veces que ha tenido en su mano cerrar una eliminatoria, lo ha conseguido. Madera de campeón.
A pesar de los nervios iniciales de Del Potro, que regaló el break en el juego inicial tras sumar dos dobles faltas consecutivas, el argentino despertó a golpe de derechazos desde el fondo de pista. No sólo recuperó la desventaja adquirida, sino que firmó seis juegos consecutivos para alzarse con el primer set. "Y pegue y pegue y pegue Delpo pegue", cantaba una hinchada argentina que incluso llegó a parar el partido por incomodar en el servicio a Rafa. El balear, que jugó de nuevo infiltrado en su rodilla izquierda, se vio incapacitado de poder dar la vuelta la situación. Restaba demasiado corto, se movía a dos pasos por detrás de la línea de fondo y apenas llevaba la iniciativa en el intercambio. Después de una hora de juego, era el albiceleste quien tomaba ventaja en la batalla.
Saltaron las alarmas en La Cartuja cuando Nadal encajó una ruptura más en el juego inicial del segundo acto. El argentino le estaba castigando y dominando, recordando por momentos al perfil de jugador que apuntaba a número 1. Sin embargo, Rafa volvió a resolver un ejercicio de casta, tesón y garra. Ya no sorprende una reacción de Nadal, pero no por ello hay que dejar de destacarlo. Recuperó la desventaja tras la levantar un 40-0 y firmó tras 83 minutos su primer juego al servicio. "A por ellos, a por ellos", respondía para entonces el respetable español, que hoy sí ejerció de afición de Copa Davis. Rafa supo ser paciente, buscar en el baúl de los golpes imposibles y sacar provecho a su 'passing' de revés, golpe con el que certificó el break en el décimo juego que suponía equilibrar la contienda.
Montaña rusa física y moral del tandilense
Del Potro evidenció limitaciones físicas. La batalla de casi cinco horas del viernes ante David Ferrer le estaba pasando factura. Se fue al vestuario para quitarse un vendaje que lucía en el bíceps femoral de su pierna izquierda, pero al regresar al tapete se encontró con un Nadal 'enchufadísimo'. El balear había resucitado cual Ave Fénix y llevaba con confianza las riendas de los intercambios. Hizo la herida (3-0) y metió el dedo en la llaga (6-1). Hizo pensar, dudar, correr y sufrir a su rival y se apuntó el tercer acto. "Rafa, Rafa, Rafa", jaleaba el público entregado a la causa. El martillo de Manacor estaba taladrando la poca moral que le quedaba a la Torre de Tandil.
"Pasan los años, pasan los jugadores...", reza el himno de guerra de la 'Armada'. Pero hay símbolos como Nadal que siempre estarán presentes en la memoria. Es de esos deportistas que, aunque no estén a su mejor nivel, compite, lucha... y gana. Aunque comenzó el cuarto set con un break, Rafa sabía que no iba a ser fácil poner el broche al partido. Del Potro tomó oxígeno con los parones propiciados por los cánticos de las aficiones y dio la vuelta a la tortilla, llegando a sacar con 5-3 para cerrar el set. Pero épica y Copa Davis son dos términos que van cogidos de la mano y en esta ocasión se puso una vez más de manifiesto. La estela de Nadal nunca se apaga, pero sobre todo brilla cuando más lo necesita. Sus golpes volvieron a ser tan profundos como el bajón anímico de su rival, que veía cómo, tras verse con esperanzas, se vio con 6-5 en contra. El destino nos tenía guardado aún una dosis de emoción. Rafa falló a la hora de poner el broche y el set se fue al tie-break. Como ocurriera hace siete años en este mismo escenario con Carlos Moyà -hoy en la grada- como protagonista, la final se cerraría a favor de España tras un tie-break. Y lo hizo con una derecha paralela golpeada con el corazón. Brazos al viento y caída en el ruedo.
España ha firmado un registro histórico en esta competición. Tardó más de 100 años en inaugurar su palmarés, pero en apenas doce ha ganado cinco entorchados. Esta generación, de rendimiento loable y difícilmente repetible, sigue aportando su granito de arena al éxito del deporte español.

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